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6/11/2016

El que habla no sabe.








El que sabe no habla, el que habla no sabe.

                                       Tao Te King




Dijo Lao Tzu "el que habla no sabe,
el que sabe no habla". Si Lao Tzu lo dijo,
habló. 

                                         Mario Montalbetti




11/21/2013

El lenguaje es un juego de mesa para dos o más personas que consiste en descartar la totalidad de palabras que son repartidas al inicio del juego usándolas solas o en combinación y formando unidades que hacen o no hacen sentido














Jacinto Lara

visito lugares en los que han muerto diez
dieciocho personas al fondo de un barranco

lugares en los que se ha aparecido la virgen
entre las cuerdas de una tramoya

lugares en los que han marchado mineros
hacia una laguna

me pongo a pensar en lo que ha pasado
le doy un mordisco a una pera que he traído
envuenta en un pañuelo

no hallo enseñanza
debo haber llegado en mal momento

regreso a casa y abandono uno a uno
los disfraces que he heredado: mamífero
peruano católico educado blanco humano

los dejo ordenados sobre la cama
como ropa recién planchada y doblada

en la cocina los canarios que cantan
son demasiado amarillos o demasiado largos

señales evidentes de que éste es un lugar
en el que no ha pasado nada

y que nadie vio






Despachos desde el consulado peruano en Tucson

Llueve. Mi hijo filma la lluvia.

Le digo que hay una montaña
detrás de la niebla.
No me cree. Responde en sorna
que hay un oso negro
detrás del árbol.

Aún no sabe qué es un pacto simbólico.

Cada vez que dibuja una jaula
el ave ha huido, el agua está limpia
y la lechuga está picoteada.

Llueve. Mi hijo canta
(no sé de quién soy padre en un día así)

sus piernas blancas cuelgan hasta el suelo.





Para La Tempestad

A comienzos de año escribí un poema que comenzaba
el sol cae, las estaciones se suceden, las nubes flotan sin dirección.
Luego de unos cuantos versos más empleando ese tono más bien oriental
quebré el progreso del poema y dije
cambio todo eso por una sopa dan dan mian
llena de vida mamífera flotando arruinada en su superficie.
El poema era sobre el chifa Hou Wha en Miraflores,
un restaruant elegante en Carlos Tenaud con Paseo de la República.
La ellección dle local no es gratutia: es el chifa
predilecto del Presidente García. Ahí va con sus amigos,
ahí clebra, ahí se reúne, festivo, consigo mismo.
El proceso retórico que quería emplear era el de comparar
la descuartización de cangrejos, la ingesta de ostiones,
las manchas de sillau en los manteles blancos,
las fuentes de chancho asado devueltas a medio comer,
y las risas humanas que emergen de los apartados,
con ciertos excesos que ocurren en el país.
Entiendo que hablar de comida es feo
pero a veces la verdad se dice en listas:
nabos fríos, tamarindos, huesos de pato, té lapsang.
Es un poema largo en el que también hablo de un cuadro
que cuelga sobre una mesa laqueada
en el que con un mismo trazo el artista dibuja
los acantilados y la luna.
En un pasaje del poema, a través de una de las ventanas del chifa,
aparece un taxi transitando por Paseo de la República
con una calcomanía del Che en la luna posterior y escribo que eso
(una calcomanía del Che en la luna posterior de un taxi)
es lo más cercano que hemos llegado al socialismo en este país.
El poema acaba poco después con los versos
es inútil, la naturaleza ha muerto.
Lo titulé "El Chifa de García" y no está mal
pero no expresa verdaderamente lo que quiero decir.
Se parece demasiado a otros poemas que he escrito antes,
y habla justamente de comida que es uno de esos excesos
en contra de los cuales apuntan sus versos.
Luego de ese poema escribí otro que lleva por título "Dinastía Wong".
"Dinastía Wonge" habla sobre el monumento al Becerro de Oro
que se ha construido en San Isidro y que es un lugar de peregrinación
de agentes de bolsa, administradores, MBAs, economistas, inversores,
expertos en liderazgo, cambistas de dólares y emprendedores.
El poema está situado en un futuro no muy distante.
Hay un par de versos en los que escribo
el emperador y los mineros tienen sus aposentos
en el valle de Pachacama. La capital ya no existe.
El ambiente es más bien desagradable. Escribo
toda la comida es carne humana y rábanos
que han resultado ser singularmente resistentes.
El poema tampoco está mal pero otra vez se parece demasiado
a cosas que ya he escrito antes y por eso no me agrada del todo.
Luego de ese par de poemas, dejé de escribir ypasó el invierno.
Fue entonces que Nicolás Cabral llamó a invitarme a escribir
en La Tempestad y no sabía bien qué decirle.
Por un lado quería aceptar pero por otro
no tenía nada nuevo que pudiera enviarle y repetir lo mismo
me parece auto-complaciente y finalmente, aburrido.
Los poemas no dicen gran cosa estos días.
Mis poemas no dicen gran cosa estos días.
Resolví entonces hacer lo siguiente: primero, explicar la razón
de mi silencio (que ahora ya la saben: todo lo que escribo ahora
se parece demasiado a lo que he escrito antes) y segundo excusarme
o tal vez repetir los versos finales de "El Chifa de García":
es inútil, la naturaleza ha muerto.







Chalaco















Armida Roza Vaspasiano
(Cantata)

1    Tema de Armida                                       1:42
2    Orientalismos                                           0:58
3    Promenade (Av. Arenales)                        1:46
4    Domicilio es lo que acude                         0:28
5    Marcha funeraria                                      3:22
6    Sonata doble                                            3:38
7    Una barra verde de jabón                         4:59
8    La claridad de tu nombre                          2:56
9    Ruda                                                         0:58
10  "antes de que te sientes"                           2:52
11                                                                   2:54
12  Pequeña gigue en 6/8                                0:34
13  Le cotoiement oblique                               2:00
14  Armida en Trujillo (Marinera)                    1:04
15  ¿Por qué Mariátegui?                                  1:26
16  Armida en el lounge                                   0:51
17  "No es sólo este heroísmo"                         1:19






Traducción radical

Enseñarle castellano a un perro
es la verdadera enseñanza.
"Nunca va a aprender", dicen.
¿Por qué? ¿Acaso el castellano
es cuestión de inteligencia? Tal vez
será mejor aprender a ladrar entonces.
¿Por qué no lo podemos hacer?
¿Por qué somos demasiado inteligentes?
Me gustaría decir "yo te quiero"
ladrando. Un perro es un verdadero
otro. Alguien que no comparte
mis reglas. Casi ninguna. A veces
decimos algo y el perro acude.
A veces el perro ladra y lo ignoramos.
En comparación, aprender aymara
(dialecto moqueguano, digamos)
es sencillo. Se puede hacer.
Tal vez la pronunciación no sea
perfecta, pero nos dejamos entender.
¿Cómo será ladrar con acento humano?
Los perros reirían sin parar.
"¿Y este de dónde salió?" dirán.





De gustibus

Las cosas que antes no me gustaban 
me siguen sin gustar: los árboles podados
en forma de ave, el sustantivo apio, el sol.
Las cosas que antes me gustaban
me siguen gustando: las aves que se esconden
en los ficus, el apio, los toldos de lona basta.

Estoy sentado en mi cama antes de dormir
pero todos piensan que he salido. No puedo
salir. Si salgo, escucharè a alguien decir chévere
y entonces sí que no podré dormir. Hago listas:
la verga roja de un bisonte, una casa en la Punta,
una casa en San Miguel, llaves sueltas. Luego  todo

se descompone con rapidez. Las cosas que antes,
las formas de ave, sigo sentado en mi cama
pero siguen buscando afuera, piensan que he salido.
Los árboles podados en forma de ave me siguen
sin gustar. Las aves se esconden en los ficus.
Lo curioso es que no importa, me siguen sin gustar.

La lona basta. Apio. La verga chévere del crepúsculo.

Estoy dormido en mi cama justo antes de despertar
pero todos creen estar conversando conmigo.
Me sigue gustando no salir, hacer listas. El apio.






11/14/2013

Cupisnique















Poema en homenaje al V congreso nacional de filosofía del lenguaje, Huampaní 26-28 de junio del 2010

¿cuál es la diferencia entre una vaca y el lenguaje?

una vaca
¿qué es una vaca?

una vaca pace al lado del camino

el camino da un rodeo
y lleva hasta el granero

la vaca cruza el camino
sin rodeos

el lenguaje no puede hacer eso







Escribo a mano con un lápiz Mongol No. 2 mal afilado
apoyando hojas de papel sobre mis rodillas.

Ésa es mi poética: escribir con lápiz es mi poética.

Si alguien pregunta como quién quiero escribir
respondo "como Walcott". Ésa también es mi poética.

También, esperar a que ella me muerda el cuello
es mi poética. La salobre oscuridad del mar, la insitencia 
de sus golpes y el arie húmedo encima, lleno de pliegues,
es mi poética. Ella pregunta como quién quiero escribir

y yo respondo "no sé, como Walcott": O más bien

mi poética es di algo visceral de una buena vez,
como en la ópera, sin esperar que ocurra una muerte
especialmente interesante al fina: es mi poética.

Lo del lápiz mal afilado es indispensable para mi poética.

Sólo así quedan marcas en las hojas de papel
una vez que las letras se borran y las palabras ya no

se entienden o han pasado de moda o cualquier cosa.








Introducción a la metafísica

¿Por qué hay peruanos en lugar de no haber peruanos?
Tal vez sea una pregunta arbitraria. Tal vez no.
Pero ésa es la pregunta que los peruanos nos hacemos

a lo largo de nuestro pasaje histórico por el tiempo.
"¿Por qué hay peruanos en lugar de no haber peruanos?"
Algunos nunca se hacen la pregunta, pero la pregunta


está ahí. Algunos la cambian por otra: "¿Por qué adoramos
al felino en lugar de no adorar al felino?", pero no es lo mismo.
La pregunta, la primera pregunta, es: "¿Por qué hay

peruanos en lugar de no haber peruanos?" No todos 
nos hemos hecho la pregunta pero todos hemos sido
tocados por la pregunta en algún momento de nuestras

vidas, sin saber exactamente de qué se trata. En momentos
de gran desesperación, por ejemplo, cuando vemos cómicos
en televisón, cuando escuchamos hablar a las autoridades

políticas, militares, sobre todo a las ecesiásticas, cuando
asistimos a un partido de fútbol, cuando leemos los diarios,
cuando el sentido de las cosas se oscurece verdaderamente,

entonces surge la pregunta. "¿Por qué hay peruanos en lugar
de no haber peruanos?" La pregunta tal vez suene una sola vez
en nuestras vidas, como el tañido de una campana que luego

desaparece, pero todos la reconocen. Por eso, en el fondo,
se trata de una pregunta gozosa. Cuando la hacemos todo
a nuestro alrededor se transforma, todo se vuelve más fácil

de entender. "¿Por qué hay peruanos en lugar de no haber
peruanos?" Ésa es la pregunta que se repite, ésa es la pregunta
que nos acompaña, la pregunta que llevamos con nosotros

como quien lleva un atado de ajos a la cocina. Ningún
peruano sabe la respuesta. Pero la pregunta nos permite
comer, hablar, y tener algo que contarle a nuestros hijos.










Recriminaciones marginales a los taoístas












Dijo Wang Pi "siempre
se pierde algo". La ventana
le giraba interiormente
-dos perros inundados por la fiebre
transitaban el asfalto.
Pi es paciente;
si su mujer no regresa a las ocho
deben ser las siete.
¿Siempre se pierde algo no Pi?
Siempre, menos el humor.







Dijo Lao Tzu "el que habla no sabe,
el que sabe no habla". Si Lao Tzu lo dijo, 
habló.










10 000 cafés
















Ya no te quiero, pequeña
ahora amo a los caballos.

Mañana amaré a las islas
y pasado será alguna ave.

(Tal vez en tres años
te vuelva a amar).

Y luego serán las vacas
pintas y luego serán
los minerales -tú sabes, el
cobre, el hierro, el-
y luego serán las ciudades
(alguna que otra jirafa)
y luego los puentes.

Antes un arcoíris que amarte, pequeña,
ya no te quiero
ahora amo a una mujer
que disuelve sus cuerpos
en las lluvias del otoño
iluminada/anudada/inundada
por el neón brillante
del poste de alumbrado público.

(Oh pequeña)
ya no (te quiero 
Oh mujer)
ya no te quiero

sólo amo a las calles que me alientan
hacia la noche mientras la noche
ya no es noche sino mar y el mar
tumba de sonámbulos océanos, licor.







10 000 cafés

En la cafetería de los 10 000 cafés
las moscas hacen una escala técnica
en su ruta hacia el próximo estiércol.
Mi fe en el año 81 es ciega.
Por ahora
abastecer de combustible a las moscas

es suficiente.





10 000 cafés (II)












El poema sobre los carros pequeños

jueves; la gente se pregunta
¿qué tan seguros son los carros pequeños?
¿Son tan peligrosos como dicen
para los pasajeros?
pero ojo: ¡se venden en plaza como dulce de higo!
¿Existe relación entre el peso y tamaño
del carro y su seguridad?
¿Son tan baratos como dicen los anuncios?

Tomates, lechugas, rabanitos
(fresas)
se rompe el esquema (tú te ríes)

y no tienen mayores problemas de parqueo

en el cesto compramos
una nueva (alcachofa) vida

y tienen mejor vejez que los pesados
carros americanos

apios, zanahorias, cebollas
bajo una lluvia de peras
dimos vueltas y vueltas (tus hijos)
(mis hijos)

¿y cuántos entran en el asiento de atrás?

bolbáguenes naranja, etc. etc.






El amor en Odría

"¡Puta!" dijo el gordo,
Si después de todo
tenías tu estilo.
¿Pero quién se acuerda de Tarma?
¿Quién de tus alianzas?
Trataste de organizar un buen gobierno
y nunca más escasas las rockolas,
nunca más profundos los ombligos.
EL partido no tiene lema
pero todavía te recuerdan los muchachos
con cariño:
"Ni en tiempos de Odría se robó tanto".
Formidable inmortalidad la tuya, gordo.
Hasta Rocha ha dejado la represión por el pisco.






10 000 cafés















Mi (poema de amor)

Vendí todas mis alcachofas
por un boleto al lugar en que vives.
Ningún percance.
El tren salió en horario
sol y vacas gordas todo el camino.
Pero tu pueblo no apareció nunca.






Después de por supuesto mi mujer yo
quiero a mi patria y
aún antes que a mi patria yo
quiero al cielo y
aún antes que a mi patria y 
aún antes que al cielo
pero después de por supuesto mi mujer yo
quiero al mar y al monte azul también y yo
quiero por supuesto a dios
antes que a mi patria y

se levanta un militar de mi patria y
dice que la patria es mujer, cielo, mar y yo
quiero a ese militar
antes que a mi patria
pero después de por supuesto mi mujer y

mi mujer quiere por supuesto a un industrial
antes que a su padre y
aún antes que a su madre y

por supuesto antes que a mí.






Explicándole una película a mi amor 
Título no deben llevarla al cine

Sí mi amor el tren va
cargado de medicinas nazis

son los que vuelan en esos
fíjate ahí pasa uno

aviones no mi amor no
pueden tirarle bombas al tren

fíjate ahí la cruz roja sobre el tren
que va a no amor no es la Oroya

están peleando en Europa central
y qué sé yo cómo se llama

el capitán de los habanos no amor no
es una burla a Cuba dios mío

los nazis viste sueltan las
bombas granujas pero si es de la 

cruz roja sí amor no deben pero es
una película y no sí amor sí ya se acabaron los

cigarrillos.

11/12/2013

Fondo de poema













Nada seduce más al hombre, no el paso meditado de la sombra de un animal, no la vida, no el ojo negro de la muerte, no la muerte, no la tenacidad del deseo, nada seduce más al hombre que un abismo. Ante él, el hombre siente una indecible necesidad de arrojar algo, una envoltura de papel, una moneda, una idea, lo que sea, incluso a sí mismo, con tal de verter algo en su largo vacío. Y esto es lo más curioso: si no encuentra nada que arrojar, hace algo plenamente romántico: escupe. Y luego sigue con la mirada las evoluciones de la mancha blanca de saliva deformándose en el aire durante su caída. Digamos que dura cinco segundos.

Hay abismos morales, sexuales, psicológicos. Hay también abismos poéticos, versos que caen de barrancos marrones a playas de arena negra, acompañados de la mirada absorta del poeta que se deleita con las contorsiones de las sílabas abismo abajo.

La mancha blanca llega al fondo. La mirada absorta no llega a él, solamente lo intuye y es siempre lo mismo: un esplendor blanco, algo que sobrevive, una tercera cosa, y una inconsolable felicidad.