11/15/2018

Sostiene Pereira. Una declaración. Antonio Tabucchi.










Sostiene Pereira que le conoció un día de verano.
Una magnífica jornada veraniega, soleada y aireada, y Lisboa resplandecía. Parece que Pereira se hallaba en la redacción, sin saber qué hacer, el director estaba de vacaciones, él se encontraba en el aprieto de organizar la página cultural, y se la habían encomendado a él. Y él, Pereira, reflexionaba sobre la muerte. En aquel hermoso día de verano, con aquella brisa atlántica que acariciaba las copas de los árboles y un sol resplandeciente, y con una ciudad que refulgía que literalmente refulgía bajo su ventana, y un azul, un azul nunca visto, sostiene Pereira, de una nitidez que casi hería los ojos, él se puso a pensar en la muerte. ¿Por qué? Eso, a Pereira, le resulta imposible decirlo. Sería porque su padre, cuando él era pequeño, tenía una agencia de pompas fúnebres que se llamaba Pereira La Dolorosa, sería porque su mujer había muerto de tisis unos años antes, sería porque él estaba gordo, sufría del corazón y tenía la presión alta, y el médico le había dicho que de seguir así no duraría mucho, pero el hecho es que Pereira se puso a pensar en la muerte, sostiene. Y por casualidad, por pura casualidad, se puso a hojear una revista. Era una revista literaria pero que tenía una sección de filosofía. Una revista de vanguardia quizá, de eso Pereira no está seguro, pero que contaba con muchos colaboradores católicos. Y Pereira era católico, o al menos en aquel momento se sentía católico, pero en una cosa no conseguía creer, en la resurrección de la carne. En el alma, sí, claro, porque estaba seguro de poseer un alma, pero toda su carne, aquella chicha que circundaba su alma, pues bien, eso no, eso no volvería a renacer, y además ¿para qué?, se preguntaba Pereira. Todo aquel sebo que le acompañaba cotidianamente, el sudor, el jadeo al subir las escaleras, ¿para qué iban a renacer? No, no quería nada de aquello en la otra vida, para toda la eternidad, Pereira, y no quería creer en la resurrección de la carne. Así que se puso a hojear aquella revista, con indolencia, porque se estaba aburriendo, sostiene, y encontró un artículo que decía: "La siguiente reflexión acerca de la muerte procede de una tesina leída el mes pasado en la Universidad de Lisboa. Su autor es Francesco Monteiro Rossi, que se ha licenciado en filosofía con las más altas calificaciones; se trata únicamente de un fragmento de su ensayo, aunque quizá colabore nuevamente en el futuro con nosotros". 


Sostiene Pereira.
Antonio Tabucchi.
Traducción de Carlos Gumpert y Xavier González Rovira.
Anagrama. 







11/14/2018

José Trigo. Fernando del Paso.











¿José Trigo?


Era.
Era  un hombre.
Ea un hombre de cabello encarrujado y entrecano. Tenía cuántos años. Treinta y cinco, cincuenta. Cincuenta y cuatro trenes salen todos los días de la vieja estación de Buenavista y yo los cuento como cuento sus años.
Cuento los años y las cosas como muelle, como patio de carga, garrotero, báscula de piso. Como torres de vigilancia, como ménsulas de señales: todo aquello que vio José Trigo llegar en un tren de carga a estos llanos olvidados que son los de Nonoalco-Tlatelolco, en la Ciudad de México, que un día de mayo de hace muchos años lo vio caminar por los campamentos con una caja blanca al hombro, que una tarde de difuntos lo vio correr bajo el Puente y perder un zapato, que una noche de un mes de diciembre de un año bisiesto lo vio de rodillas en Santiago Tlatelolco. Lo vio una vieja gorda y bruja. Lo vieron Todos los Santos. Lo vieron tres guardacruceros de las calles de Fresno, Naranjo y Ciprés. Lo vio un carpintero de la calle del Pino. Lo vio una mujer que viajó en una grúa. Lo vio un hombre que acicalaba un puñal. Lo vio un albino de piel de muévedo. Lo vio un ferrocarrilero de uniforme azul y anteojos ahumados. Lo vio la Virgen de Guadalupe. Y lo vi yo.




[Inicio de José Trigo de Fernando del Paso. FCE]




9/27/2018

Conquista de lo inútil













La parte del campo donde estaba nuestra portería (tribuna este) se elevaba unos diez metros por medio de un dispositivo hidráulico. Para hacer el calentamiento, el portero tenía unas colchonetas dispersas por el área, de modo que al menos podía saltar por aquí y por allá. Al comienzo del partido efectivamente bajaban la portería al nivel del resto del campo, pero la red quedaba tan estirada hacia atrás que parecía un túnel. El adversario, que posiblemente fuese la selección española, llevaba unas camisetas muy desconcertantes, pues junto con las nuestras producían una única, indistinguible confusión de colores. Después del primer pase errado, hecho de buena fe a un contrario que confundía con uno de mi propio equipo, corría hasta donde estaba el juez de línea y le pedía que interrumpiera el partido, después iba a buscar al árbitro, porque nuestro portero también se había liado y no distinguía quién era quién, y ni siquiera los españoles estaban ya contentos. Pero el árbitro se excusaba diciendo que no podía hacer nada, a lo que yo le gritaba que no tardaríamos más de 30 segundos en volver todos con equipamiento blanco. El tipo se mostraba terco hasta la estupidez, como alguien que ya se hubiera puesto de acuerdo con nuestro adversario. Yo sabía que la única forma de ganar el partido era hacer todo por mi cuenta, así ya no habría posibilidad de pasarle la pelota a un oponente indistinguible, es decir que debía regatear yo solo todo el campo, incluso a los jugadores de mi propio equipo, porque se guro que ellos también me confundirían con el adversario. Pero el tormento no acababa ahí.



Werner Herzog
Conquista de lo inútil
Blackie Books. 




9/03/2018

¿Dónde está la salida? Susana Thénon












La antología

¿tú eres
la gran poietisa
Susana Etcétera?
mucho gusto
me llamo Petrona Smith-Jones
soy profesora adjunta
de la Universidad de Poughkeepsie
que queda un poquipsi al sur de Vancouver
y estoy en Argentina becda
por la Putrifar Comissión
para hacer una antología
de escritoras en vías de desarrollo
desarrolladas y también menopáusicas
aunque es cosa sabida que sea como fuere
todas las que escribieron y escribirán en Argentina
ya pertenecen a la generación del 60
incluso las que están en guardería
e inclusísimamente las que están en geriátrico

pero lo que me importa profundamente
de tu poesía y alrededores
es esa profesión- ahhh ¿cómo se dice?-
profusión de íconos e índices
¿tú qué opinas del ícono?
¿lo usan todas las mujeres
o es también cosa del machismo?

porque tú sabes que en realidad
lo que a mí me interesa
es no solo que escriban
sino que sean feministas
y si es posible alcohólicas
y si es posible anoréxicas
y si es posible violadas
y si es posible lesbianas
y si es posible muy muy desdichadas

es una antología democrática
pero por favor no me traigas
ni sanas ni independientes






- ¿dónde está la salida?
- ¿perdón?
- le preguntaba dónde está la salida
- no
  no hay salida
- ¿pero cómo si yo entré?
- claro
  yo la recuerdo
  además la estoy viendo
  pero salida
  salida no hay
  ¿vio?
- pero no puede ser
  voy a salir por donde entré
- no
  ya es muy tarde
  desde las diez hay entrada prohibida
  además ¿qué quiere? ¿que me den un lavado de cabeza
  dejando salir a una persona
  por la entrada?
- escúcheme
  tiene que haber un modo de llegar a la calle
- ¿ya preguntó en informes?
- sí
  pero me mandaron a usted
- y bueno
  y yo le digo que no hay salida
- ¿dónde hay un teléfono?
- ¿para llamar a quién?
- a la policía
- esto es la policía
- ¿pero está loco? si es una sala
  de conciertos
- eso hasta cierta hora
  después es la policía
- ¿y qué me va a pasar?
- depende del comisario de turno
  si le toca Loiácono
  por ahí la saca barata
  y en menos de unos días está afuera
- pero esto es una locura
  ¿dónde está la otra gente?
- sector de confinados
  primer subsuelo
- ¿por qué
  hacen 
  esto?
- vamos tía
  no me diga que nunca fue a un concierto








Round 15


ah sí
fácil
word games
tampón de voces tales
mimpide
tra
gar

más fácil que no hacer
o hacer nada
como el tío de dios

como el tío de dios
que no hizo nada

volar delalf abeto


me ahogo





Susana Thénon
La morada imposible
Corregidor






Un reactor nuclear de bolsillo. Susana Thénon.













has pensado en matar
y te sentís horrible

has pensado en matar
y te sentís horrible

¿a quién?

has pensado
pensás 
en matar

venís pesando pensando repensando sopesando sopensando
eliminar un sólido que además expele anhídrido carbónico
desde los ollares
un sólido que a tu entender
está de sobra
impide la respiración
y contamina
un reactor nuclear de bolsillo
brevatis causa pariente
mal amigo
acreedor
funcionario
vizconde
novelista de cuarta
madre de mí
campeón de tenis
desconocida verde fragante fantasmal
buen amigo
tu propio cuerpo

el condominio 

has pensado en matar
sílabas
silbos
muertos

qué bueno matar muertos

para pascua les amaré un infierno
con servicio de cotillón
¡sorpresa en la bóveda!
magia payaso chicle globo clepsidra digital pirotecnia
para pascua
tal vez para reyes

unos llevan rosario entre las manos
otros un libro
otros un hato de acelga
yo un Colt de película de John Wayne

has pensado en matar un sólido más o menos estructurado
tu error está en el cálculo
partís de un solo muerto
y siguen miles
no hay fin para esta ronda

caliento el Colt
sirve de estufa
escribo o no
me siento horrible o no
sueño a regañadientes
desde que no tenía dientes

has pensado en matar
he pensado en matar

calentemos el Colt
el Smith & Wesson
la granada en la cloaca de Monte Grande

¿hay más balas que sólidos?
¿más sólidos que balas?

vení a tomar un té
o no vengas

pienso en matar
hago el deber para mañana

ya me voy
y ya vuelven








Secuencia occidental horrorosa con final chino ecuánime


un nacer significa desear todo
y fastidiar y fastidiar

un crecer significa desear mucho
y fastidiarse y fastidiar

madurar significa desear algo
y fastidiar por no obtenerlo

viejecer significa desear poco
y fastidiar cada vez más

y molil significa deseal nada
y fastidial cada ve meno








Kikirikyrie


dios nos ayude o dios no nos ayude
o nos ayude a medias
o nos haga creer que nos ayuda
y después made decir que está ocupado
o nos ayude oblicuamente
con un piadoso "ayúdate a ti mismo"
o nos acune en brazos canturreando que vamos a cobrar
si no dormimos inmediatamente
o nos susurre que hoy estamos y mañana ay también
o nos cuente la historia de la mejilla
y la del prójimo y la del leproso
y la del muchacho lunático y la del mudo que habla
o se coloque los auriculares
o nos sacuda fuerte rugiendo que vamos a cobrar
si nos despertamos inmediatamente
o nos haga el test del árbol
o nos lleve al zoológico a mirar
cómo nosotros nos miramos
o nos señale un viejo tren sobre un fantasma de puente
apuntalado por carteles de pañal descartable

dios nos ayude o no o a medias
o renqueando

dios nos
dios qué
o más o menos
o tampoco




Susana Thénon
La morada imposible
Corregidor








5/28/2018

Sobre el sexo se tatuó "DE LUX". Severo Sarduy.

















Han instalado el cinematógrafo en cubierta. Pasan un film musical en colores. Están los españoles de la orquesta, el borracho hablando de cummings y de su novia en Teherán, creo que el de las llaves.
El cocinero dijo: "el Aldana pasar{a entre la ensalada y el postre".
Se dijeron adiós mientras tocaban el himno. Quedó el olor de los pasteles quemados.
Se me hizo tarde.










Farruca


Dentro de un cubo blanco
aristas superpuestas
anamorfosis del espacio
                                  EL CUERPO
                                  volúmenes de ocre
                                  superficies grisáceas
                                                  ENARBOLA SUS CAJAS

                      el cuerpo es un volumen
                      dimensiones opacas
              
                      el cuerpo es un sistema
                      que un andamiaje fija

                      el cuerpo es una máquina
                      dentro de un cubo blanco











Tonk


                                                               negro como la leche
                                                                   como los dientes      negro
                                                                         del mismo negro del agua bautismal

                              nieve
    
                                                                          negro como la página
                                                                              de fibra de cristal    negro
                                                                                  córnea de los ojos

                semen


con signos blancos en las mejillas
      cal en la frente
            sin sal para la sed
                en la piel y el hueso


                                                   onix
                    espirales blancas tatuadas
                       castillos de plumas en la cabeza
                           un texto en la cara
                               escrito con yeso
                                     ébano



















Inter femora



Lúbrica hada
a dolor ida
metida
sacada

con cuidado
con K.
Y.

de lado
...sí:
¡ay!


                                            Mete!
Y si ardor o pudor o amor ay, saca!
Lamida maruga, mojada matraca
entra mejor. Si en este brete
                                    se te
cae, recobra su natura de estaca:
hueso embadurnado de laca,
de perro mascado tolete.

Foutez allégrement! La vida es eso:
darle hasta que se caiga a la sin hueso
untada con "K.Y." (sabor a menta).

Considerar sin fin el fin de cuenta:
uñas y pelo y sobre la osamenta,
blanda corona, derramado el seso.














Yace aquí, sordo y severo
quien suelas tantas usó
y de cadera abusó
por delantero y postrero.
Parco adagio -y agorero-
para inscribir en su tumba
-la osamenta se derrumba,
oro de joyas deshechas-:
su nombre, y entre dos fechas,
"el muerto se fue de rumba".















Que den guayaba con queso
y haya son en mi velorio;
que el protocolo mortuorio
se acorte y limite a eso.
Ni lamentos en exceso,
ni Bach; música ligera:
La Sonora Matancera.
Para gustos, los colores:
a mí no me pongan flores
si muero en la carretera.










Severo Sardy
Obra Completa
Tomo )
Colección Archivos. 



      

5/22/2018

Preparativos









Como el que 
habita
esa última casa
en la frontera.

Como el que 
habita esa casa
última.

Como el que 
ultima los preparativos
para abandonarla.





Leónidas Lamborghini
Otro río que pasa.
Un siglo de poesía argetina contemporánea.
Bajo la luna.





5/21/2018

El mundo incompleto. Irene Gruss.














Tercera persona

Tiene problemas con su lenguaje:
habla y no se le entiende,
escribe y no se le entiende.
Ironiza, da todo
por sentado, cree que lo que ve
es simple,
claro,
nada fácil para traducir.
Por ejemplo, mira la luz
natural:
la conmoción no le basta.
Pide un vínculo,
no sabe, no puede retener
sólo palabras
ni solamente 
hechos,
luces, 
delicadas luces.





Mientras tanto

Yo estuve lavando ropa
mientras mucha gente
desapareció
no porque sí
se escondió
sufrió
hubo golpes
y
ahora no están
no porque sí
y mientras pasaban
sirenas y disparos, ruido seco
yo estuve lavando ropa,
acunando,
cantaba,
y la persiana a oscuras.






Después del Apocalipsis

Poema de ficción


El Apocalipsis ya pasó.
Ahora puedo sentarme en la cama
y ubicar mis pies en cada pantunfla.
Puedo ir ahora a la cocina,
y suspirar, en el trayecto.
Ya pasó. Acabó
el Diluvio, sin lluvia.
Empieza a hacer frío, y
ahora el frío resulta acogedor.
Ya pasó todo, ya terminó todo.
Se puede respirar
-antes también podía respirar-,
y reír, reír,
con cierta risa.









Irene Gruss
La mitad de la verdad
Obra poética reunida 1982-2007
Bajo la luna



5/10/2018

etcétera









Mi dulce vieja etcétera,
tía Lucy, durante la reciente

guerra podía y, lo que
es más, solía decir precisamente
por

qué todo el mundo peleaba;
mi hermana

Isabel creaba cientos
(y

cientos) de escarpines para no
mencionar camisas a prueba de pulgas, orejeras,

etcétera, puños, etcétera; mi
madre tenía esperanzas de que
yo muriera, etcétera,
valientemente, por supuesto; mi padre solía
enronquecer hablando de cómo era
un privilegio, y, ah, si él
pudiera; entretanto, mi
persona etcétera yacía tranquilamente
en el hondo lodo et-
cétera,
(soñando,
et-
cétera, con
tu sonrisa,
ojos, rodillas y tu etcétera).



e. e. cummings



Antología de la poesía norteamericana.
José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal (Compiladores y traductores).
Siglo XXI.





4/20/2018

Lectura nocturna sobre el caminar












Me acuerdo de Werner Herzog. En otoño de 1974 recibió la noticia de que Lotte Eisner, apreciada historiadora del cine mudo y mentora del joven Herzog, estaba al borde de la muerte. Ella estaba en París, él en Munich. Espontáneamente decide hacer el camino a pie en pleno invierno. Desde Alemania hasta Francia. Si él caminaba, Eisner no moriría, así su conjuro. Del 23 noviembre al 14 de diciembre, recorre carreteras y caminos. Exhausto llega ante la Eisnerin, “ella se ve cansada y marcada por la enfermedad”, pero está viva. Herzog creció en un pueblito bavarés, sin contacto con el mundo exterior, sin cine, televisión, ni teléfono. Salir de su casa a los catorce años para caminar y acercarse al mundo moderno fue un acto iniciático. Años después de su legendaria caminata, Herzog sostiene un elogio público para Lotte Eisner: “La Eisnerin es la conciencia del nuevo cine alemán, y desde la muerte de Henri Langlois es, probablemente, la conciencia del mundo en el cine. Ella huyó y sobrevivió la barbarie del Tercer Reich. El que haya pisado nuevamente el suelo alemán, que esté viva y entre nosotros, es uno de los más grandes milagros”.

Caminar sustituye la razón y establece otro tipo de lógica. Caminar así es una locura, un peregrinaje religioso que incluye el sacrificio y el esfuerzo del cuerpo entregado a una causa metafísica, establece un tiempo paralelo en el que la muerte no cabe (todavía). Un tributo. Eisner (sobre)vive, cuando Herzog llega al pie de su cama en París y ella le dice: “…aprendiste a volar” (sabiendo que ése era el máximo sueño de Herzog).

Harmony Korine venera a Werner Herzog porque de él aprendió que el propósito de la vida es ser rebelde, desafiar de manera tan titánica el mundo. Apasionado por descubrir y revelar en imagen y texto, los paisajes interiores y exteriores del milagro. Y desmontarlo también. Además, a mí me recuerda, de manera misteriosa, mi ser aleman/a. Otro de los que caminan para “atravesarse” es Peter Handke. Gestern unterwegs/De viaje, ayer son las anotaciones de sus rutas y peregrinaciones alrededor de Europa en plena transición y Perestroika de 1987 a 1990, “persiguiendo iluminación instantánea, nada que perdure o pese, sólo una esfera de luz…”. un hombre que huye, pero más bien suscrito en la tradición de los peripatéticos: el caminar inspira el pensar. Subir montañas = forjar los paisajes con los propios pasos. 


Christiane Burkhard
Sur+