1/06/2010

con mermelada nada más?


no escribo más poesía para lectores,
escribo lecciones de asombro para ciegos,
para analfabetas,
y para todos aquellos que andan libremente
sin lecturas,
llenos de poesías.

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y la gente vio mi ropa de segunda mano,
preguntando con discreción:
de dónde procede tu familia hijo?
y yo respondí:
de todos los días…
de 7 a.m. a 5 p.m.
por los siglos de los siglos,
amén.

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los ruidos me aterran cuando desaparecen,
porque creo que es hora de regresar a casa
sin nada nuevo qué contarle a mis fantasmas.

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la llamada número 29 de las tres y media
es tan determinante como la 45 de las cinco y cuarto,
y el espasmo en donde habito
se llena de tus llantos por cobrar,
mientras el sueldo mínimo
me repite incesantemente la falacia de la libertad.

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sin más nada que una vida de alquiler, seguimos sitiados por una manera
que profana los días y sus instantes.
yo salgo después de las seis,
pero salgo con los ojos cerrados
y el alma dentro de una bolsa de plástico.

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esclavo de las horas pico,
adicto a la desolación
me considero un hombre maduro, tendencioso a la rutina,
a los sueldos mínimos.
alegre
le he vendido el alma al mundo
como un animalito de circo
que poco asombra
a los payasos.

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cantarte las canciones más bonitas que suenan en la radio,
decirte las palabras adecuadas de las películas de amor…
amarte como se aman los padres en su clandestinidad firmada,
comerte como se comen los animales en la selva,
decirte todo sin palabras, escucharte siempre sin censura.
decirte que el mundo es una manzana que da vueltas con nosotros
y luego de todo esto marcharme con el gesto sereno de los que
ya se saben el chiste de memoria.


alejandro marré, times new roman punto 12. cultura, 2005.

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