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7/25/2016

Martín Gambarotta. Seudo (I).





















Días de paja y ayuno.
Hielo en la ingle. Azúcar bajo la lengua.
Mi lugar de trabajo: el observatorio del desmán.
Mi cuerpo, hecho una luz blanca, duda.

El jamaiquino con pasaporte canadiense
que se fue a Corea 88 a correr
cien metros en 9 seg.
De acá hasta allá. En línea recta.
El hombre más rápido del mundo.

La casa se quedó sin luz; hace días que no hay luz.
No hay cómo parar el calor.
Hay que andar en pelotas todo el día.
Hay que escribir a mano.
Por las noches soy un gallo ciego.
120 hrs sin salir. Listo. Pseudo, enseñáme Marx.






Una cosa es sacarla y otra usarla.

Una cosa es decir
helechos que crecen en la pared
y otra cosa es tu mujer
con zapatos de hombre.
Y otra cosa son plantas
que salen de la pared.

Lo pusieron en una balanza.
Dijeron que era más chico de lo normal.
Estaban pesando el cerebro de Lenin.






Escuchar música
todo el día, todo el día
quiero y trabajar de noche
un trabajo liviano pido
cuidando plantas
en un vivero (del
otro lado de la vía)
donde uno se pueda
sentar en una casa de vidrio
a sacarse de la cabeza
el zumbido de la dignidad.






El té se toma oscuro y en taza chica.

Los vecinos no saben tomar té
le ponen leche y azúcar para apagarle
el gusto asiático. A malaria.

Lo toman tibio a la noche
con bastones de pescado frito
y no antes o después del arroz.

Una cosa te digo: 
que no se vean hebras en el fondo de tu taza
y que no te escuche decir que perdiste
una herramienta en medio del trabajo.






Vacaciones en el hielo, el manifiesto de Londres
transformado en una parva de boludeces
ultimàtum para los grones, la luna de día.

Inercia: de la orilla limpia
a la orilla sucia.

Corrección.
Lo que todo joven debe odiar: Dylan
la ilíada mocha, carne en el arpón tridente.

Corrección.
Lo que todo joven debe odiar: McLeish
cuba libre con hielo, la indi-
visibilidad del ser.

Corrección.
Lo que todo joven debe odiar: demencia
precoz, el monopolio de la cerveza, arena
en la cama.

Siberianos
en la playa;
la arena les debe
parecer nieve.






Martín Gambarotta.
Seudo.
Liliputienses.



Martín Gambarotta. Seudo (II).






















Nadie escucha a nadie.

No sé
lo que estás diciendo
pero deben ser
as mismas
pelotudeces de siempre.

A la salida de una escuela le dicen
mogólico a un pibe católico.
Mogólico, mogólico. Mogó-
lico. Así que sos católico.






Uno de esos días donde hay que
prender luces a las 10 de la mañana.






No era Corea 88 era Seúl 88.
En la política real del invierno
apoyados contra la puerta de cemento
disputaban el poder por el poder mismo
-cada círculo tenía su rey.
La ley del menor sonido les daba 
una visión deshuesada de las cosas.
A qué querían llegar. Al casino de la perfección.






Xin Di ecualiza
temas con el bajo alto
en su equipo.

Bei Dao lee
una edición 
de sus mentiras.

Zhang Khuo mea
en una botella
de Sprite.

Gong Xi hace
ejercicios 
de respiración.






En calle Padilla
unos chinos vestidos de pachucos
se reparten nombres: vos Zhang Cuo
te llamás Francisco, vos Xin Di
te llamás Diego, vos Gong Xi: pacino;
y yo Bei Dao me llamo Pseudo.

En los balcones
las viejas preocupadas
del qué dirán
escuchan éxictos de Serú Girán.
Después, discuten
porque todos quieren llamarse Diego
y le dicen a Bei Dao
que Pseudo no es un nombre. 






Tendrías que ver a los de mi barrio
qué buena gente
los jóvenes ávidos de lectura
los viejos defendiendo la dictadura
y las dulces criaturas
en la cama, por supuesto.

Mi abuelo el general hizo fortuna poniendo
muebles de desaparecidos a la venta
y ahora habla pestes de 1970.






Cae de visitas el que sabe de plantas.
Toda la noche la pasamos hablando de plantas
de raíces, de tallos, de hojas, de los insectos
que se hacen pasar por hojas.
Sabe los nombres en latín, sabe lo que esos
nombres significan. No tiene que ir
a consultar una enciclopedia.





Martín Gambarotta.
Seudo.
Liliputienses.



Martín Gambarotta. Seudo (III).





















Los negros 
en fila
llenan formularios
en la calle
se piden prestada
una lapicera
tratan de escribir
en el viento cruzado
edad nombre
fecha de nacimiento
hacen cola vuelta
la cuadra
por tres horas
para sacar
cédula de identidad
miran de este a oeste
como si no hubiese
otro siglo después 
de éste.






El tiempo que tarda en terminarse
una lata con 500 grs de té.
Ese tiempo.






Fuerzas armadas
revolucionarias herramientas
fuerzas armadas
revolucionarias sigla fuerzas
armadas revolucionarias
en los paredones de las fábricas
en los bancos de escuela
en las universidades fuerzas
armadas revolucionarias. 






Este planetita
con sus pólipos de buena intención
sus sony, la bandera de Corea
sus postales de Orinoco, la escasez de vinilo
sus platos a base de pescado.






Hay una mancha.
Pero si mirás
fijo no hay
nada. No hay nada
pero si mirás
fijo hay una mancha.
Sos una mancha:

un sin-cuerpo
en un mundo 
de cuerpos.






Esto parece
un polvo matinal
pero no lo es. Esto
parece ser lo que no es.
Esto aparenta ser más
complicado de lo que es.
Esto parece ser Seúl en el 88
pero en realidad es un gimnasio
de opio en Pyongyang.





Martín Gambarotta.
Seudo.
Liliputienses.


Martín Gambarotta. Seudo (IV).


ig_courtneychavanell






















El meo tibio
con olor a espárrago hervido, el meo
tibio es casi un té, el meo tibio
tibio como el mar de noche.





Todo está cerrado
El material de la noche gime en silencio.
Olfateo la construcción del vacío.
Venís de la calle del derrumbe
con una bolsa de pan amarillo, envuelta
en un cóctel de luz salada y omisiones.
Yo, en este caso Seudo-Arnaut, vengo
de dormir la siesta seriada
todavía encomendado al moisés
después de practicar maniobras de evasión.

Tu amigo el diseñador industrial
piensa que es moderno
no entiende que nada de lo que pretende 
anticipar al futuro puede ser moderno.
Lo único moderno acá es el presente. 






Alquilan Teorema en video. 
Lo miran. Arnaut se hace ateo.
Pseudo se vuelve Seudo.

En la puerta del video club
los chinos no se hacen los cancheros.
Viven en un barrio judío
pero en esa cuadra son todos cristianos. 






Qué raro que
qué raro que quieras
lo que no hay.






Donde se hirvió leche
se puede hervir un choclo
pero no se puede hervir una idea
una idea se puede hervir
donde se hirvió un huevo.






El tiempo que tarda en secarse 
una mancha en la sábana.
Ese tiempo.





Martín Gambarotta.
Seudo.
Liliputienses.





Martín Gambarotta. Seudo (V)





















El que vive entre 
plantas de alcohol y pan quemado.
El que empezó la noche con ideas y terminó
cantando la Marcha de los Voluntarios.
El que come de la olla. 






Para los bancarios - los banqueros no-
es una sensación
para los editores
es un talento sin fecha de vencimiento 
en las fondas donde
charlan y comen los soldadores
es un inútil.






Todo lo que ensuciás
lo vas a limpiar y todo
lo que vuelques o tires
en el piso, esto no es
el paraíso, te aviso.





El primer día regó las plantas; el segundo cazó
ranas. Al tercer día se sacó la barba, le puso
un nombre mexicano a sus genitales. En-
tre los detalles de la tarde: marcó sin querer
el teléfono de un amigo muerto. El
futurismo de un hombre nacido en 1969.
Lo que queda en sus pulmones lo puede 
vaciar en un globo y escucha una música
que - 75 años después- pusieron a la venta.






Dónde conseguir a esta hora una pava
de tamaño razonable para reemplazar
a este artefacto de acero inoxidable
que tenemos en casa y también llamamos pava.






Tener dos nombres y o saber cuál va antes
que el otro. Haber llamado leche negra al
mar. Cuando se despierta de golpe hay
veces que por un momento no sabe quién 
es, dónde está, qué idioma habla, a qué
clase pertenece y se interroga a sí mismo
acerca de eso en rápida sucesión aferrado
al borde de la cama. Hasta que la cabeza
reagrupa las partes y le contesta: sos Arnaut,
estás en Buenos Aires, no hablás idioma
alguno, no encuentro definición para los
de tu clase.





Martín Gambarotta.
Seudo.
Liliputienses.